En el marco del Foro Social Mundial 2018, el educador popular Oscar Jara Holliday ofreció una intervención que, a pesar del paso de los años, conserva una actualidad urgente. Su texto “¿Qué democracia tenemos y qué democracia queremos?” no solo radiografía las crisis políticas y sociales de América Latina, sino que brinda claves imprescindibles para pensar y actuar en los tiempos actuales de polarización, autoritarismo y desgaste democrático.

Jara plantea con contundencia que la democracia liberal está agotada: se ha reducido a rituales electorales vaciados de participación real, atrapados por la lógica del mercado y dominados por élites alejadas de las necesidades cotidianas de las personas. Esta desconexión ha permitido que fuerzas conservadoras y fundamentalistas llenen ese vacío, muchas veces con un fuerte arraigo comunitario, pero al servicio de proyectos excluyentes y regresivos.

En un diagnóstico que resuena intensamente hoy, Jara advierte sobre el avance de la desigualdad, la polarización agresiva y la desmovilización social, fenómenos que han sido agravados por la criminalización de la protesta y el desencanto ciudadano. Frente a esto, propone recuperar el sentido profundo de la democracia como proyecto ético, cultural y colectivo, donde lo público no se reduce a lo gubernamental y donde la ciudadanía organizada juega un papel protagónico en la construcción de políticas desde abajo.

Pero el centro de su propuesta es la educación popular, no como método técnico sino como un paradigma emancipador, político y pedagógico. Inspirado por Paulo Freire, Jara insiste en que educar no es transferir conocimientos, sino crear condiciones para que las personas sean protagonistas de su aprendizaje y, sobre todo, de la transformación de su realidad. La educación popular, en este sentido, es inseparable de la aspiración democrática: forma para la participación, el pensamiento crítico, la solidaridad y el protagonismo colectivo.

En momentos donde la polarización no solo divide opiniones, sino que descompone vínculos sociales y cierra espacios de escucha, este texto de Oscar Jara nos recuerda que no hay neutralidad posible: la disputa es entre el paradigma del lucro y el paradigma de la vida. Por eso, la tarea urgente es recuperar los espacios cotidianos –la casa, la escuela, el barrio, el sindicato, la organización– como escenarios de democratización real.

Esta intervención, más que un documento de época, es una brújula para la acción política y pedagógica en tiempos difíciles. Nos invita a no resignarnos al cinismo o al odio, sino a tejer, desde abajo y con otros, las utopías que hacen posible una vida digna para todos y todas.

Pueden descargar el documento aquí.

Categories: Reflexión

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